• Semana 3 - La primacía de la evangelización

      La evangelización es la tarea de proclamar la Buena Nueva de la salvación en Jesucristo de tal manera que las personas se sientan atraídas a iniciar una relación con Él. Dicho esto, sería un error considerar esta proclamación como si fuera una "tarea" o un "ministerio" más dentro de la Iglesia. La evangelización es la respuesta de la Iglesia a la Gran Comisión, en la que Jesús dice a sus seguidores: "Vayan y hagan discípulos", y como tal es responsabilidad de toda la Iglesia. El Papa Pablo VI nos enseñó que la evangelización es la "identidad más profunda de la Iglesia" y que "la Iglesia existe para evangelizar". Por lo tanto, en lugar de valorar la evangelización como algo que hace la Iglesia, debe formar parte de nuestra metodología y, de ese modo, influir en todo lo que hacemos. Dado que existe una tendencia a que la evangelización quede eclipsada por tareas como la catequesis, debemos esforzarnos por dedicar una cantidad desproporcionada de nuestro tiempo, energía y recursos a la labor de evangelización. Si esto no es un esfuerzo consciente por nuestra parte, la tarea más importante de la Iglesia de hacer, formar, equipar y enviar discípulos quedará anulada por todo lo demás que exige nuestro tiempo, recursos y atención.